Todo estaba en orden aquella tarde. Nada
alteraba la rutina dominguera: sentado frente al monitor, secuestrada mi
mente por algún banal artificio de bits, seguramente no noté las gotas
de lluvia en el vidrio de la ventana.. siempre cerrada a mi izquierda.
Mi mujer mirando alguna película en el dormitorio, mi hija
vayaunoasaberdónde.. mi hijo jugando con la Play.. no, definitivamente
nada extraño.. excepto por un imprevisto
suceso que habría de cambiar mi vida para siempre: de pronto me
encontré en el desolado andén de una estación irreal.. "será que está
por llegar un tren", pensé. Y aún así todo parecía normal cuando escuché
la sirena y el barco amarró ante mis ojos, desorbitados. "Te estaba
esperando desde ayer, o desde el comienzo de la eternidad creo", susurró
ella desde la cubierta, mientras me tendía la mano para que abordara el
sueño más maravilloso jamás imaginado por hombre alguno..
Casi un año después, desperté insolado en un banco del andén, con ratas de bodega caminando sobre mí..
Gus
¿Mini-relato? Tal vez: creo que excede las dimensiones de lo que a uno le sugiere el prefijo "micro", aunque no estoy seguro, así como en la vida no estoy seguro de nada, y en el ámbito de las letras encapsuladas en formatos, menos: tan sólo las disparo algunas veces, las dejo fluir otras, pero desconozco los nombres de los moldes. Como debe ser: en la cocina, un bizcochuelo se hace vertiendo los ingredientes en un bowl.. en la narrativa y la poesía es al revés: debiera dejarse que las palabras que brotan de un descontrol intelectual, sean las que den forma y nombre al continente..
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario