ya no sé si huyo de todo, o si todo huye de mí... aquellas coordenadas inciertas se entremezclan como enredaderas del fin de las horas, y no puedo..
..más.

lunes, 16 de marzo de 2009

No matter who...

En los últimos tiempos (hablamos del ’98) venía a casa día por medio. La excusa era la guita. Supongo que esperaba que le dijera “tomá, para el colectivo de mañana”, o tal vez no: es posible que en su delirio apareciera de a ratos cierta… delicadeza como para no someterme a esas sesiones de tortura sin tregua. Pero antes de seguir, aclaro: yo me copaba en estar con él, como siempre.
El tipo entraba, beso, y yo por la cara ya sabía qué me esperaba. Aunque ya en esa época no había demasiadas variantes… El ritual empezaba siempre igual, se sentaba, encendía un cigarro (me too), y se reía pero no hablaba, sólo me miraba como diciendo “te escucho…”. Pero en realidad no me escuchaba un carajo, se limitaba a simular que escuchaba las novedades que le pudiera contar como quién se tapa la nariz para pasar el trago amargo, seguía mirándome, asentía de a ratos, pero yo sabía que estaba hablando al pedo, porque o no estaba ahí o le importaba tres carajos lo que le contara. A veces, de puro hijo de puta nomás, se la hacía larga, que después te tengo que aguantar yo a vos, y sabés que se hace eterno. Porque además era siempre lo mismo, tres cosas, sólo tres cosas, siempre las mismas tres putas cosas: “yo ya se que nunca…”, “yo ya se que nunca…” y “yo ya se que nunca…” En cuanto yo terminaba, sin apuro como para asegurarse de que cuando él comenzara no lo cortaría con “boludeces triviales”, ponía primera. A veces no empezaba de una con lo sabido, a veces traía la novedad del día, “boluuudoo, una minita… en el colectivo, yo ya no entiendo más nada, a mi me están jodiendo, una puerca de aquellas… con un forro terrible, encima gordo, y me marcaba la guacha, yo ya se que nunca…” (y yo pensaba “no te hagás el boludo, las mujeres te miraron siempre, hasta a mí me miraban de reebote sólo por estar al lado tuyo”). Cuando estaba de buen humor (yo), corría para donde él quería, y podíamos seguir en armonía por dos pavas de mate y un paquete de fasos, “al fin y al cabo es mi amigo de toda la vida, el más viejo, el primero que sigue vivo, y está así…”. Pero uno no es una planta, a veces me encontraba cruzado, y se pudría todo. Cruzado soy antipático, sarcástico… A veces le respondía “pero mirá vos… entonces el gordo no será tan forro, si se ganó esa minita debe ser más vivo que vos… puede ser eso o puede ser guita, pero si iban en colectivo…” No siempre acusaba recibo de una, él sabía que cuanto más tardáramos en tarasconearnos, más tiempo tendría para seguir con su monólogo, al fin y al cabo qué carajo le importaba mi opinión… Mientras no le dijera lo que no quería escuchar, parecía como que le daba lo mismo si yo le prestaba atención o si simplemente lo escuchaba pensando en cualquier otra cosa. Por eso me lo bancaba, vea. Entendiendo que necesitaba mi compañía… lo demás importaba poco.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

No hay dos sin tres, la próxima me encuentra en Pehuajó.

Anónimo dijo...

Vió como dicen ahí en sus pagos... ¿á?

Anónimo dijo...

Muy bueno.
Sólo una vuelta de su oreja es una calecita para mí.

Anónimo dijo...

¿Sabe quién es el quía? Debiera saber, usté sabe todo... Como obviamente no es Dill ni Guido, sólo queda uno muy nombrado o mostrado en fotos.

Anónimo dijo...

..porqué tan obviamente? Sólo puedo deducir que esa boquita no de Dill..
Pero viniendo de usted y los otros perros se me hace inidentificable.

..A no ser que se trate de un típico caso de doble personalidad.. Hipótesis que vengo barajando a partir de que mi computadora empezó a hablar sola.

Anónimo dijo...

Mi doble personalidad nunca llegó al punto de hacer que me visitara a mí mismo día por medio...
A Dill lo descarta usted, fuera. No es Guido porque si yo tuviera que decirle esas cosas, o relatar sucesos en los que él fuera ese visitante casi siniestro, lo haría en privado.
Fuera de nosotros tres, hay un tal Hector...

Anónimo dijo...

..ése es Hector? mirá vos..
Es un chistecito.
No. No lo ubico bien todavía. Pero parece interesante. O por lo menos lo que su teclado hace con él.
Ah!! sí..!! Héctor!! El lindo de la foto que clona a cada uno que se para al lado??

OK. Qué quiere, que sepa que es él para que no lo mande a Pehuajó?
Mi vida, quédese tranquilo, ya estaba claro, es que estaba enojada con otro post y la ligó éste. Todo bien con Héctor (!!???!!!)
y con usted.

Anónimo dijo...

Perdón.
Perdóneme.
Piérdame.

Anónimo dijo...

No, perdóneme usted, algo habré hecho... (aunque todavía no se qué puede haber sido tan grave).
¿Que la pierda? Puedo y no puedo...
No conozco Pehuajó más que de pasada, en tren, y no me pareció excitante...

Anónimo dijo...

Así que le gusta Hector...
Ergo: los otros dos somos feos. Ya está, no diga nada ni trate de arreglarla. Pudo haber dicho "el más lindo", que al fin y al cabo es la verdad, sin ser despectiva con los otros dos feos.
Lo que no entendí es eso de la clonación...

Anónimo dijo...

Si no es el de la foto donde aparecen todos clonados.. (post de algún año anterior) entonces no es él.
Y a mí no me gustan los lindos. Me gustan los astutos e inteligentes feos que logran engañarme..
Y con respecto a una luna de miel en Pehuajó.. puede estar usted perdiéndose vértigos impensados.

Anónimo dijo...

Ah... esa foto que removí... Sí, es ese, el que miraba a (mi prima Marcela tras) la cámara con cara de macho cabrío.
Y esta vez no voy a pisar ningún palito... Categoríceme como quiera (pero tenga en cuenta que no soy solo una cara bonita)...

Anónimo dijo...

Macho para mí hay uno solo. Que yo sepa..

Anónimo dijo...

Que... es peronista?

Anónimo dijo...

Ah no... si seré pelotudo... mire que recién hoy me avivo... el de la clonación es otro, no Hector... me había olvidado de esa foto en que todos se vuelven... Eduardo. Así que le gustaba Edy, mire usté...